Arrabalización del DN: reto para nuevo gobierno municipal

Arrabalización del DN: reto para nuevo gobierno municipal 

El regidor Waldys Taveras asegura que el miedo al chantaje clientelar ha sido la traba para frenar este tipo de desorden

La arrabalización se ha extendido por todo el Distrito Nacional sin perdonar espacios. Se instala en la cercanía de centros educativos, casas de altos estudios, hospitales y plazas públicas.Pone su nido a la vista de todos en las alturas de puentes y en la parte baja de elevados e incuba el desorden en importantes avenidas de la capital. Utiliza las aceras públicas como su casa de campaña, para instalar casuchas destinadas a la venta de productos comestibles y artículos de uso personal. 

En la capital hay puntos donde la arrabalización llegó para quedarse, hasta convertirse en un negocio para cientos de dominicanos y extranjeros, en su mayoría nacionales haitianos, que traen las mercancías desde su país para colocarse en cualquiera acera. 

El caos de un mercado informal se extiende a ambos lados del kilómetro 9 de la autopista Duarte, justo donde la avenida John F. Kennedy culmina para convertirse en la vía que comunica a la capital con la región Norte.

En dirección Norte- Sur, las ventas de mercancías no se limitan al espacio de una plaza construida para tales fines. Se desarrolla en las aceras y en el puente peatonal del perímetro, donde decenas de haitianos desde tempranas horas colocan sus productos e instalan reducidas lonas para protegerse del sol. 

Venden calzados, ropas, productos de higiene, incluso cremas para tratar las manchas y barros. El elevado se deteriora. La capa de cemento de los peldaños tiene erosiones y la gran cantidad de basura, junto a la falta de aseo, muestra un puente arruinado. El espacio también es compartido con pedigüeños. En horas de la tarde, del lado Sur-Norte de la autopista Duarte, en las aceras de la vía que conecta a la avenida Luperón, se despliega un mercado de ropas usadas pacas) y películas pirateadas. 

La oferta también incluye cebollas, ajíes y otros rubros colocados en el suelo. 
En cuanto arrabalización concierne, hay muchos espacios del Distrito Nacional que entran en este renglón, pero la avenida París se ha coronado por años como la vía de la anarquía y el desorden.

Montones de mesas maltrechas soportan las mercancías que venden a cómodo precio, atrayendo a un amplio mercado. Allí encuentras el equipaje de todas las dimensiones, el uniforme para el pequeño, el vestido de graduación hasta los víveres.

A los fines de descongestionar la avenida, el Ayuntamiento del Distrito Nacional inició en el 2014 la construcción de una plaza para los buhoneros, la cual permanece cercada y los trabajos paralizados.

No hay locales para tanta gente

Según el presidente de la Asociación de Buhoneros del Distrito Nacional, (Abudina), Alonso Rambaldy, desde hace tres meses no se trabaja en la terminación de la edificación, la cual tiene capacidad para 57 módulos, con una superficie de 1,15.2 metros cuadrados, de los cuales 435 metros son área de construcción techada, 880.15 metros estampado y 2.61 metros de área verde. 
Pero la plaza no significará la liberación del espacio, debido a que albergará una parte insignificante de la población que realiza su actividad comercial desde hace años en la París, a la que cada día se le suma una cantidad importante de inmigrantes haitianos.

En palabras de Rambaldy, “la Plaza está bien ubicada, pero no tiene el tamaño suficiente para reubicar a todos los comerciantes”. La gestión del alcalde Roberto Salcedo finaliza en dos meses y la obra no llega a su fin. “Estamos tratando que esto no se quede a medio talle. Esto tiene dos años en construcción”, explicó. Dijo que sostendrá una reunión con el cabildo para externarle la preocupación. 

Mientras se realiza la reubicación de algunos vendedores, continuará las ventas de maíz caliente, trigos y granos en fundidas a orillas de un tránsito infernal. 

Arrabalizan hospital Moscoso Puello 

Los tentáculos de la arrabalización alcanzan la entrada del hospital Moscoso Puello, ubicado en avenida de Nicolás Ovando. Los vendedores exhiben sus textiles en la rejilla frontal y en la pared de del centro médico.

Ante la falta de autoridad, la parte delantera del hospital es utilizada para las ventas de comida rápida y frutas. Y como si se tratara de cualquier mercado, se instalan pequeñas carpas en cada puesto. 

En la avenida Isabel Aguiar, en la zona conocida como Pintura, las aceras son obstruidas por la acción irreverente de los mercaderes que se instalan allí. Un mercado de rubros se ha impuesto en una vía que hoy se conoce como La Calle del Mercado. 

El pasado viernes, los peatones abandonaron la acera deteriorada de la Isabel Aguiar, veinte metros más adelante del mercado, porque un montón de basura navegaba en las aguas negras, frente a un solar baldío. 

El desorden en el tránsito es lo peor de esta avenida, donde decenas de vendedores ambulantes aprovechan los tapones para ofertar a los conductores sus mercancías. Ofertan desde parabrisas, naranjas, semillas de cajuil, forros y cargadores para celulares hasta rosas.

Desorden en universidad y Metro 

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) no ha escapado de este mal. Puestos de empanadas, pinchos, jugos, frutas, incluso de ventas de libros y revistas han sido instalados tanto en la avenida Alma Mater como la Dr. Bernardo Correa y Cidrón. Es así, como la arrabalización crece junto a una obra que marca el progreso del país. Los alrededores de las estaciones: Amín Abel Hasbún, Los Taínos y la María Montez del Metro de Santo Domingo develan lo poco se ha hecho para frenar el desorden.

Mercados del Distrito  entregados al abandono 

Posiblemente, el lado más escalofriante de la arrabalización se muestra en el Mercado Nuevo de Villas Agrícolas. Aquello parece tierra de nadie y la avenida Duarte ha sufrido las consecuencias. El caos adquiere su mayor dimensión desde la avenida Los Mártires hasta el puente Paseo de los Reyes Católicos. Pero la situación de insalubridad y desbarajuste se intensifica a pocos metros del final de la avenida, donde decenas de camiones cargados de víveres se estacionan hasta descargar las mercancías. La osadía llega a su clímax, cuando en plena avenida se encienden las leñas para colocar más de una docenas de tanques, negros por el hollín, para cocinar las remolachas que serán vendidas en el mercado. Cuando llueve, la putrefacción de los desperdicios de los repollos tirados a orillas de las vías se hace insoportable. Luego del incendio, ocurrido el 4 de enero del pasado año, que afectó la nave central, el Gobierno prometió la remoción del lugar, pero la promesa no pasó de la reparación de algunas casetas. Ciertamente, como han advertido los expertos en temas urbanísticos, la falta de orden termina degradando los espacios públicos. La avenida Francisco del Rosario Sánchez es un ejemplo de ello. Un hedor nauseabundo emana de las pilas de desperdicios del mercado agrícola Los Guandules, que se desarrolla en las aceras de la vía. La basura es también acumulada en la isleta central y el alcantarillado sanitario castiga cuando a la comunidad. Roberto Bourdier, residente y comerciantes de la zona, explicó que ha tenido que pagar a una persona para que bote la basura de los alrededores de su negocio. El Ayuntamiento del Distrito Nacional aún no concluye la rehabilitación y readecuación de las casetas de los venduteros de este mercado.

Regidor atribuye caos urbano al miedo 

Waldys Taveras, regidor del Distrito, considera que la arrabalización afecta la salud y calidad de vida de los ciudadanos. La califica como un caos, producto de la falta de autoridad de los gobiernos locales. Según el edil, el miedo al chantaje clientelar es una traba que tienen los cabildos. elCaribe preguntó al alcalde electo del Distrito Nacional, David Collado, si será prioridad en la nueva gestión contrarrestar la arrabalización, éste atinó a contestar: “Estamos trabajando en los planes de los primeros 100 días”. En una entrevista publicada en la edición del 20 de mayo, Collado dijo que en los primeros tres meses de gobierno, priorizará el rescate del malecón con un plan de asfalto para devolverle la vista al mar a los capitaleños y cumplirá la ordenanza de la prohibición del tránsito de vehículos pesados por el malecón. De acuerdo con las declaraciones del nuevo alcalde de la ciudad, al menos en los primeros días de gestión no está tratar la arrabaliza.