Donald J. Trump resopló, adoleció de falta de preparación y reaccionó nervioso a las provocaciones de Hillary Clinton.

Donald J. Trump resopló, adoleció de falta de preparación y reaccionó nervioso a las provocaciones de Hillary Clinton.

La preparación de la candidata demócrata dejó en evidencia al republicano. Trump perdió los nervios ante la mención del dinero de su padre, sus impuestos o su apoyo a la guerra de Irak.


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Cómo Hillary Clinton noqueó a Donald Trump en tres rounds durante el primer debate presidencial /Univision
 María Ramírez
Por: María Ramírez   
Publicado: sep 26, 2016 | 11:09 PM EDT
  
Donald Trump perdió este lunes la oportunidad de presentarse como un político más tranquilo y más serio en su primer debate contra Hillary Clinton. El candidato republicano resopló, adoleció de falta de preparación y reaccionó nervioso a las provocaciones de la demócrata.

Clinton y Trump empezaron con cortesía el debate en la Universidad de Hofstra, en Long Island. Se dieron la mano sonrientes y él le dio una palmada en la espalda. En el primer intercambio, Clinton dijo que estaba contenta de estar con "Donald" y él subrayo que estaba "de acuerdo con Hillary" en parte del diagnóstico sobre el estado de la economía.

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Pero nada más llegar la segunda pregunta, Clinton consiguió enervar a Trump al mencionar que no había empezado su negocio de la nada, sino con 14 millones prestados de su padre.

Trump la interrumpió repetidamente levantando la voz entre resoplidos por la nariz y algún jadeo como si le faltara el aire. Clinton sonreía; Trump la miraba con mal gesto los momentos en los que la escuchaba. Ella le llamaba "Donald" y él pasó de un cordial "Hillary" a un distante "secretaria Clinton".

Clinton raramente interrumpía a Trump. Le miraba y esperaba su turno para responder con detalles.

La lección aprendida

La exsenadora y ex secretaria de Estado, veterana de debates, tenía aprendida la lección.

Repetía las palabras de Trump en el pasado y mencionaba particulares sobre sus quiebras o sus cuentas sin pagar. Uno de sus objetivos era remarcar el contraste entre el heredero Trump con una imagen más humilde de su familia. Clinton, que ahora es millonaria, mencionó tres veces a su padre e insistió en que tenía un pequeño negocio textil.

Cuidadosa, Clinton citó a una de las personas más populares en Washington, Michelle Obama, y alabó al presidente, que también tiene un índice de popularidad inusualmente alto para un comandante en jefe al final de su segundo mandato.


La candidata demócrata tenía frases ensayadas, como "eso no es exacto" y "Donald, vives en tu propia realidad", sin levantar la voz ante las interrupciones de su rival.