Insultos, abucheos y alguna broma: Trump rompe las reglas hasta en la cena con el arzobispo de Nueva York

Insultos, abucheos y alguna broma: Trump rompe las reglas hasta en la cena con el arzobispo de Nueva York

Los candidatos a la Casa Blanca se resisten a cambiar el tono de la campaña por una noche. En la tradicional cena organizada por la Iglesia católica de Nueva York, el candidato republicano fue abucheado por sus ataques a Hillary Clinton.






 Unas horas después de otro tenso debate en el que Donald Trump llamó a Hillary Clinton "asquerosa" y "mentirosa" y ella a él "títere" de Putin, los dos candidatos a la Casa Blanca intercambiaron solo algunas sonrisas y algunos chistes este jueves en una cena de gala organizada por la Iglesia Católica en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York. No aguantaron ni este rito electoral de normalidad.
En esta campaña tan agresiva, Trump rompió el buen tono de la cena que se celebra entre los candidatos presidenciales desde 1960. Hizo algunas bromas, pero también aprovechó la ocasión para acusar a Clinton de "odiar" a los católicos y recibió abucheos y gritos de reprobación de la audiencia, algo insólito en este evento.
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La celebración lleva el nombre de la fundación del gobernador de Nueva York Al Smith, el primer católico que se presentó a la Casa Blanca, en 1928, y sirve para recaudar dinero para organizaciones caritativas de la Iglesia en la ciudad. La primera cena fue en 1946, aunque 1960 fue el primer año en el que acudieron los candidatos presidenciales.
Kennedy y Nixon marcaron el tono jocoso y amigable entre los candidatos en aquella primera cena con los dos aspirantes presidenciales.
Clinton también incluyó más chistes críticos de la cuenta, pero Trump sobrepasó la línea de la cortesía de esta cena al aprovecharla para dar lo que parecía un mitin contra la candidata. Los abucheos y los gritos de "para esto no es este discurso" se repitieron en la sala.
El cardenal, Timothy Dolan, que estuvo casi toda la velada charlando con Clinton, mantenía el gesto contrito mientras el republicano atacaba a la demócrata. En el momento peor de los insultos, se quitó el solideo y le susurró unas palabras a Clinton. Al final, obligó a los candidatos a darse la mano. Al Smith IV, el bisnieto del gobernador, dijo que por ello merecía el Nobel de la Paz.
Lo que empezó con risas pronto se convirtió en un momento incómodo más de esta campaña.

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Había unos 1,500 invitados a la cena en la que pagaban de 3,000 a 15,000 dólares por persona. El acto sirvió para recaudar seis millones de dólares, según la fundación.
Este evento es un rito muy propio de la ciudad. Entre los invitados en la mesa presidencial estaban Michael Bloomberg, el empresario y exalcalde de Nueva York; Bill de Blasio, el actual alcalde; John Catsimatidis, el dueño de la cadena de supermercados Gristedes y el periodista Charlie Rose. También estaban el ex secretario de Estado Henry Kissinger y la escritora de novelas de misterio Mary Higgings Clark.
Los únicos que recibieron abucheos al entrar en la sala fueeron De Blasio (bastantes) y Trump (unos pocos).
El chiste de Melania
La broma más aplaudida de Trump encajaba en lo que se pide habitualmente de estos discursos: la autocrítica. Pero en este caso, la crítica no iba dirigida a él mismo.
"Los medios están vendidos", dijo Trump. "Michelle da un discurso y a todo el mundo le encanta, dicen que es fantástico. Mi mujer, Melania, da exactamente el mismo discurso y la gente la cuestiona". El candidato se refería al plagio de su esposa en su discurso de la Convención Republicana. Trump la hizo levantarse a saludar después de hacer el chiste.
Lo más cerca que estuvo Trump de reírse de sí mismo fue cuando presumió de ser "modesto" y de tener unas "manos bellamente formadas", que enseñó a la audiencia.
Donald Trump mostrando sus manos en la cena de la fundación Al Smith en...
Donald Trump mostrando sus manos en la cena de la fundación Al Smith en Nueva York. 
Los ataques
Pese a un comienzo relajado, Trump enseguida recuperó el tono de un mitin de campaña. "Hillary es tan corrupta que la echaron de la comisión del Watergate. ¿Cómo de corrupta tienes que ser para que te echen de la comisión del Watergate?", dijo, lo que provocó gritos de los asistentes. La afirmación, además, es falsa.
"No sé con quién están enfadados, Hillary, si contigo o conmigo", apuntó Trump volviéndose hacia su rival. Los invitados gritaron de nuevo para aclarar que su ira era contra él.
El candidato republicano también repitió el comentario que hizo en el tercer debate de que Clinton era "asquerosa" y dijo que después de escucharla durante tantos meses le estaba empezando a gustar Rosie O'Donnell, la actriz que lleva años insultando. Era un medio chiste, pero tampoco gustó.
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Repitió el comentario que hizo en el debate de que Clinton era "asquerosa" y dijo que después de escucharla durante tantos meses le estaba empezando a gustar Rosie O'Donnell, la actriz que lleva años insultando. Era un medio chiste, pero tampoco gustó.
Los abucheos más intensos fueron cuando Trump dijo que Clinton estaba "haciendo como que no odia a los católicos". Se trataba de una referencia a un email publicado por WikiLeaks en el que el jefe de campaña de Clinton, John Podesta, hace bromas sobre los católicos y los evangélicos. La audiencia, de organizaciones caritativas católicas, gritó a Trump mientras él seguía insistiendo en los correos electrónicos de Clinton o en sus décadas como política. "
Cuando intentaba recuperarse con algun medio chiste, la audiencia ya no respondía bien. "Le han dado todos los chistes con antelación... Hillary no se ríe tanto como el resto de nosotros".
Hillary Clinton charla con el cardenal Timothy Dolan mientras Donald Tru...
Hillary Clinton charla con el cardenal Timothy Dolan mientras Donald Trump pasa por detrás después de dar su discurso. 
La Estatua de la Libertad
Clinton se adaptó más al tono habitual de la velada, con alguna broma sobre si misma, por lo mucho que cobró dando discursos a los banqueros de inversión ("normalmente cobro mucho por discursos como este"), o lo cansada que está según Trump ("he hecho una pausa en mi riguroso horario de siestas para estar aquí").
Pero también aprovechó para lanzar ataques personales contra Trump. Ella también recibió alguna queja de la audiencia, aunque más suave y aislada.
"Donald ve la Estatua de la Libertad y le da un 4. Tal vez, un 5, si deja la antorcha y la tabla y se cambia el pelo... ¿Saben cuál es un buen número para una mujer? El 45", dijo Clinton en referencia al presidente 45 de Estados Unidos, que será elegido el 8 de noviembre.
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Los debates
"Sobrevivir a los tres debates con Donald debería contar como un milagro", dijo Clinton. También comentó que se sentía "halagada" por el hecho de que Trump pensara que utilizaba estimulantes. "Sí, se llaman preparación", dijo Clinton, al final de un discurso que también se convirtió en más político y en menos chistoso.
Tanto Clinton como varios oradores hicieron bromas sobre las ganas de que se termine esta campaña."Tendremos a la primera mujer presidenta o al primer presidente que ha empezado una guerra tuitera con Cher".
El vestuario
Al Smith IV, bisnieto del gobernador, fue el más aplaudido de la noche, bromeando con los dos candidatos sobre su misión imposible: "hablar de manera civilizada el uno con el otro". También afirmó que esta campaña va "a pasar a los libros de historia... y a los libros de psiquiatría". Cuando dijo que uno de los dos va a ganar, añadió: "Vaya, eso si que es un bajonazo".
Sus bromas más directas fueron contra Trump por el acoso sexual del que él ha presumido. "Antes de la cena, Donald le dijo a Hillary '¿qué tal estás?'. Ella le respondió 'estoy bien, ahora sal del vestuario de mujeres'".
Smith le pidió a Trump que moderara su vocabulario. "Don, aunque tengas a un hombre sentado al lado con una toga, no te creas que estás en un vestuario".
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También dijo que Clinton estaba de acuerdo con que Trump tuiteara todo lo que quisiera. "Parece que cuando él tuitea los dos están contentos".
Clinton parecía estar pasándoselo bien. Sonreía, reía y le susurraba algún comentario a la oreja al cardenal Dolan. Trump también sonreía a ratos, pero mantenía un gesto más serio. Lo acompañaba Melania. Bill Clinton no estaba en la cena.
Las polémicas del pasado
La cena ha sido habitualmente un momento de distensión entre los candidatos en medio de la campaña electoral, pero también ha generado algunas polémicas.
En 1984, Ronald Reagan acudió solo después de que su oponente demócrata, Walter Mondale, anunciara que no podía asistir a última hora porque tenía que preparar el debate presidencial. Mondale pagó su ausencia con silbidos de la audiencia.
En 1996, el consejo de la fundación decidió no invitar a los entonces candidatos presidenciales como una protesta por la posición de Bill Clinton sobre el aborto. En su lugar, acudieron los dos candidatos a vicepresidente, Al Gore y Jack Kemp.
En 2004, la Arquidiócesis de Nueva York también optó por no invitar al presidente George W. Bush y a su rival John Kerry. La explicación entonces fue que los asuntos de la campaña eran demasiado controvertidos y que el tono no encajaba con el espíritu de cordialidad de la cena. Entonces hablaron el expresidente George H.W. Bush y el exgobernador de Nueva York Hugh Carey.
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En las últimas dos elecciones presidenciales, los candidatos han asistido a la cena y han respetado la distensión. Tanto Barack Obama como sus rivales John McCain y Mitt Romney disfrutaron con el evento.
Hace cuatro años, el cardenal Dolan recibió cartas que le pedían que no invitara a Obama por su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero el cardenal, progresista y cercano al papa Francisco,desoyó las críticas. Se sentó en medio de los dos candidatos, que rieron y compartieron bromas también después de su tercer debate.
El ambiente era muy diferente entonces. En esta cena, el reverendo Nicholas Dimarzio empezó dando la bención con una inusual plegaria: "Recemos para que estas elecciones terminen pronto".