En el Gobierno hay funcionarios “de poco hablar”

En el Gobierno hay funcionarios “de poco hablar”

Aunque la estrategia comunicacional parece uno de los puntos fuertes del gobierno de Danilo Medina, hay una buena cantidad de funcionarios que evade tener contactos con la prensa, e incluso algunos utilizan métodos poco convencionales para comunicarse.

En el Palacio Nacional, por ejemplo, el portavoz del Gobierno, Roberto Rodríguez Marchena, cumple a cabalidad sus funciones, pero por lo regular se hace difícil a los periodistas contar con otras voces autorizadas para despejar inquietudes sobre diversos temas nacionales.

El ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, ha tenido que llenar ese vacío, pero a veces luce sobrecargado, debido a que debe responder preguntas sobre cuestiones que tienen que ver con planes, políticas y acciones del Gobierno, pero también le toca dar a conocer la posición oficial en temas coyunturales, muchos de ellos delicados y conflictivos.

Mientras, el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, pese a la gran cantidad de responsabilidades a su cargo, no es dado a hablar con los periodistas. El funcionario ha adoptado la costumbre de hacer anuncios o informar sobre temas de importancia a través de su cuenta de Twitter. De hecho, es uno de los funcionarios más activos en esa red social, pero con un estilo unidireccional, ya que no interactúa con otros por esa vía.

Montalvo ha realizado una que otra rueda de prensa, en circunstancias muy especiales. Es tan clara su tendencia a evitar encuentros con los periodistas, que en una ocasión realizó una “rueda de prensa”, en el Salón Orlando Martínez, sin la presencia de representantes de los medios de comunicación, ya que estos no fueron convocados. Luego se distribuyó un video con sus declaraciones.

Algunos funcionarios arrancaron con mucha timidez y se han ido “soltando”, como el procurador Jean Alain Rodríguez, quien en principio se ganó muchas críticas por su renuencia a responder a inquietudes de los periodistas que cubren el área judicial. 

Rodríguez dirigía el CEI-RD hasta el pasado 16 de agosto, cuando fue designado en el principal puesto del Ministerio Público, en un decreto que sorprendió a muchos. Al parecer, tampoco él se lo esperaba.

Rodríguez era más locuaz en su cargo anterior, quizás porque era una posición en la que, usualmente, le correspondía dar buenas noticias. Al ser designado en una posición donde le esperaban varias “papas calientes”, adoptó una posición de bajo perfil. Sin embargo, últimamente ha estado adoptando una estrategia de mayor apertura y accesibilidad hacia los medios de comunicación.

Otros funcionarios nombrados el pasado 16 de agosto y que han hablado muy poco desde entonces, son el ministro de Cultura, Pedro Vergés, y la ministra de la Juventud, Robiamny Balcácer. Vergés ha estado muy activo, pero se comunica fundamentalmente a través de notas de prensa. De la ministra se dice que había estado “empapándose” y que pronto comenzará a hablar de sus planes y logros. 


Los que eran locuaces y hoy son callados

Entre los funcionarios callados, hay quienes, desde otras posiciones y escenarios, eran más comunicativos.

Por ejemplo, el economista Isidoro Santana es un personaje muy activo de la sociedad civil, pero ha hablado muy poco desde que fue designado ministro de Economía. El de Flavio Darío Espinal, otra figura muy conocida, es un caso similar, ya que no ha dicho “media palabra” tras ser nombrado consultor Jurídico del Poder Ejecutivo.