Gijón ocupa el puesto 14 en el ránking de ciudades con riesgo de atentado

Gijón ocupa el puesto 14 en el ránking de ciudades con riesgo de atentado

El Ministerio de Interior califica el municipio de peligrosidad «relativa» por detrás de ciudades como Barcelona, Cádiz, Madrid y Valencia

La villa de Jovellanos tiene un «riesgo relativo» de sufrir un atentado yihadista. Gijón ocupa, en concreto, el puesto catorce en el ránking elaborado por el Ministerio de Interior (en población es el quince) que clasifica los municipios por la probabilidad de padecer un ataque de extremistas islámicos. En cabeza se sitúa Barcelona y en segundo lugar la provincia de Cádiz, cuyo riesgo elevado se debe a la base naval de Rota. Les siguen ciudades como Madrid, Valencia, Ceuta y Melilla.

El Ministerio de Interior, el Centro Nacional de Inteligencia y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas trabajan con una herramienta que permite determinar el nivel de riesgo de radicalización y atentado en un espacio geográfico concreto. El modelo se basa en la identificación de secciones censales de población a las que se les aplica una serie de factores socioeconómicos identificados previamente como determinantes en los procesos de radicalización. Los datos resultantes son tratados a través de un algoritmo matemático que detecta el nivel de riesgo de radicalización de cada sección censal.

Acaba la Navidad, pero la vigilancia se mantiene
Enclaves estratégicos


El nivel de radicalización viene determinado por algoritmos matemáticos aplicados a la población
Solo trece municipios tienen un índice de riesgo más alto que Gijón desde que en junio de 2015 el Gobierno decretase el nivel 4 de alerta antiterrorista, lo que implicó el refuerzo de la vigilancia de enclaves estratégicos, como El Musel, los depósitos de combustible de la Campa Torres y las estaciones de trenes y autobuses. En el dispositivo coordinado participan la Guardia Civil, la Policía Local y la Policía Nacional, cuyos mandos mantienen reuniones periódicas para evaluar la situación. Paralelamente, la Brigada de Información de la Policía Nacional de la Comisaría de Gijón trabaja para conocer la población musulmana residente y detectar posibles individuos radicalizados. Fue precisamente de esa forma como se identificó al Abdellah Ouelji Lafsahi, marroquí de 34 años y presunto miembro del Daesh detenido el pasado mes de octubre en La Calzada y que al parecer tenía previsto viajar a Siria para convertirse en muyahidín. La Policía lo investigaba desde hacía más de un año, cuando tuvo información de su supuesta radicalización tras una estancia en Marruecos de tres meses. El entonces ministro del Interior, Jorge Díaz, aseguró que se trataba de «una pieza clave en el entramado propagandístico y de captación de Daesh».


No era la primera vez que Asturias se veía salpicada por el terrorismo yihadista. En 2004, la región se vio envuelta en los atentados de Madrid del 11-M al descubrirse que los explosivos que mataron a 180 personas en los trenes salieron de Mina Conchita. Fouad El Morabit, condenado por la masacre del 11-M, vivió en Gijón un año antes de los atentados y estudió en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial.